Viernes 25 de abril 2014

Ligety entra en la historia al emular a Jean Claude Killy

Sábado, 16 de febrero, 2013

SCHLADMING (AUSTRIA) 15/02/2013.- El esquiador estadounidense Ted Ligety celebra su victoria en la segunda manga de eslalon gigante masculino en los Campeonatos del Mundo de Esquí Alpino, en Schladming, Austria, el viernes 15 de febrero de 2013. EFE/Helmut Fohringer

Adrián R. Huber

Madrid, 15 feb (EFE).- El estadounidense Ted Ligety, que se convirtió en el gran triunfador de los Mundiales de esquí alpino de Schladming (Austria), al lograr su tercer oro, entró de esta forma en la historia del deporte rey invernal, en el que desde los Juegos de Grenoble’68 ningún hombre ganaba tres títulos en un gran evento.

Ligety tocó hoy la cima del esquí alpino mundial a los 28 años. Revalidó en Schladming el título de gigante logrado hace dos años en Garmisch (Alemania) ganando la prueba de esa disciplina por delante del ídolo local, Marcel Hirscher, y del italiano Manfred Moelgg.

Sumó de esta forma su tercer oro, después de los logrados en el supergigante y en la supercombinada. Y emuló al francés Jean Claude Killy, que se convirtió en héroe local y en gran figura del esquí alpino mundial en los Juegos Olímpicos de Grenoble, en Francia.

En los Juegos de Invierno de 1968, Killy ganó oro en las tres pruebas disputadas -el año en el que también acabaría adjudicándose por segunda vez la Copa del Mundo-. Repitiendo la proeza que había logrado doce años antes el austriaco Toni Sailer, rotundo triunfador de los Juegos de Cortina d’Ampezzo (Italia), donde capturó títulos en descenso, gigante y eslalon: las tres disciplinas existentes.

Cierto es que en la época en la que triunfaban Sailer y Killy no existían ni el supergigante, ni la supercombinada. Y que el margen es mayor en el esquí alpino actual, al haber más disciplinas. También es verdad que la croata Janica Kostelic se colgó al pecho tres medallas de oro -y otra de plata- en 2002, en los Juegos de Salt Lake City (Estados Unidos), localidad natal de Ligety. A quien todas estas circunstancias no restan mérito alguno.

Como quiera que en los tiempos de Sailer y Killy los oros olímpicos también contabilizaban como títulos mundiales -Paco Fernández-Ochoa mató dos pájaros de un tiro al ganar el eslalon de los Juegos de Sapporo’72 (Japón), en la jornada más gloriosa de toda la historia del deporte invernal español-, desde que lo hiciese por última vez Killy, ningún hombre había capturado tres títulos mundiales en unos mismos campeonatos. Sí lo hizo la sueca Anja Paerson, que logro tres de sus siete títulos mundiales ante su público en los Mundiales de Are, en 2007.

La última gran hazaña en hombres la firmó el noruego Lasse Kjus -junto a su compatriota Kjetil Andre Aamodt, auténtico súper-depredador de trofeos en grandes eventos-, que en los Mundiales de Vail’99 (Estados Unidos), ganó medallas en todas y cada una de las cinco disciplinas.

Pero tres fueron de plata y, por tanto, Kjus “sólo” ganó dos de oro en Colorado. Donde también firmó el hito de compartir el título de supergigante con otro mito, el austriaco Hermann “Herminator” Maier.

Ligety, que aún podrá echar el resto en el eslalon que el domingo cerrará los campeonatos -para el que parte como favorito el austriaco Hirscher- ha aupado a su país al frente de un medallero que domina, a falta de dos pruebas, gracias a sus tres oros y al bronce que Julia Mancuso en el supergigante.

Que tenía madera de estrella ya lo dejó claro el campeón de Utah a los 21 años, en la carrera inaugural de la temporada 2005-06, la primera que disputó ‘en serio’ con el equipo USA.

Ligety -que creció en Park City (asimismo en Utah), comenzó a esquiar con dos años y a competir con diez- sorprendió en el gigante de Sölden (Austria). Salió con el dorsal 64, entró en la segunda manga y acabó octavo, luciendo en la parte del casco reservada al -de aquella inexistente- patrocinador el lema ‘Mamá y Papá’ (‘Mom and Dad’).

Sólo cuatro meses después, Ted era campeón olímpico.

En los Juegos de Turín’06 (Italia), Ligety asumió los galones de un Bode Miller más centrado en la noche piamontesa y capturó en Sestriere el oro en la combinada, después de haber subido a su primer podio de Copa del Mundo en el eslalon de Beaver Creek (EEUU).

Desde entonces, se ha convertido en un consumado especialista en gigante. Disciplina en la que ha ganado tres veces la Copa del Mundo -en la que suma la totalidad de sus quince victorias- y en la que, antes de proclamarse campeón del mundo en Garmisch, capturó bronce en los Mundiales de Val d’Isere (Francia), en 2009.

En el gigante de hoy, Ligety no sólo cumplió los pronósticos que lo señalaban como principal favorito. De paso, se convirtió en el ‘rey’ de los Mundiales de Schladming. Y entró en la historia del esquí alpino.

EFE

arh

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